Hola nenas!!Como estais??heeh espero que bien , siento no haberla publicado pero estaba publicando FootBall Game heeh espero que les guste la nove!! A-D-O-R-O este capitulooo ººº
« Amor en el siglo XV »
Previamente…
No podía decir que él dejaría de ser el hombre que me dio la vida, y el que me hizo sonreír en gran parte de ella, pero… no creía posible perdonarle algún día por la gran traición que había hecho para conmigo. Creí que un padre nunca sería capaz de hacer algo de tan bajo nivel con su hija. Mi vida era como la vida de una hormiga, la vida de una triste hormiga. Ellas son felices cuando tienen mucho alimento, tienen su familia —creo yo— su hoguera, y todo listo para invernar, pero en eso llega alguien y las pisa ¿Lindo, no? Todo parecía color rosa en mi vida, hasta que mi padre firmó ese asqueroso trato con Joseph Adam Jonas. No quería más, mi vida estaba demasiado ofuscada y no quería volverla peor. Tomaré determinaciones que pueden marcar más mi vida, pero en la mayoría para bien, sólo tengo que descubrir quién es la mujer que se robó el corazón del hombre al cual adoro con mi vida.
Caracter Segundo: Parte II; ¿Quién robó su corazón?
Desperté acicalada por la luz mañanera del sol golpeando en mi epidermis. Tanteé a mi lado para saber si mi esposo estaba junto a mí; no era así. Refregué mis ojos y lo busqué con la vista en la habitación, pero tampoco estaba presente en esta. Una sonrisa vino a mi rostro al recordar aquel hermoso rostro que me permitía ser feliz todos los días desde hace dos semanas. Me levanté y caminé al baño, para así limpiar mi cuerpo y vestirlo con las prendas que debían estar ya ahí.
Lista ya, caminé sin presiones al comedor. En él se encontraba Joseph jugando con la cuchara dentro del café. Pedí a Rosalinda que me sirviera un té y lo probé con disgusto, estaba sin azúcar. Cuando lo dulce hizo presencia en mi infusión, sorbí con cuidado para no quemarme. Al parecer Joe permanecía sentido aún por la conversación, mas no lo lograba entender, puesto que el mismo dijo las palabras que lo dañaron. Dejé la tasa en el pequeño platito y lo observé con atención. Él era tan hermoso físicamente… todo lo que una mujer puede desear; un hombre guapo, fuerte y de preciosas facciones. Mirando en su interior todo aquello se vería opacado por tanto mal. Él se percató de mi mirada insistente sobre él y me examinó de reojo. Suspiré con pesar y me di cuenta al fin, de que era mi turno de comenzar con una charla.
—Hola —dije tratando de sonar lo más cortés que mi voz decidiera.
—Hola —pero él, en cambio, me respondió con la peor de las formas.
— ¿Cómo estás? —lo miré sonriente, una sonrisa alegra todo.
—Bien —sonreí nuevamente e intenté ser capaz de hacerlo durante mucho más tiempo.
—Oh, genial —sorbí un poco más del líquido caliente.
—Y… ¿tú? —excelente. Sabía que siendo amable y con una linda sonrisa, lograría que se le pasase aunque sea un poquito el “enorme” enoje.
—Bien también, ¡gracias! —me miraba atónito por mi manera de tomar las cosas, posiblemente por que era un poco… ¿ligera? Pero de todos modos prefería ser así.
—Valentine… ¿porqué —en ese precioso momento acaricié su mano con dulzura, con el fin de transmitirle un poco de confianza.
—No quiero que volvamos a pelear… después de todo somos esposos y viviremos hasta el término de nuestros días juntos ¿o me equivoco? —mis tácticas para solucionar los problemas no eran muchas, si no las que hace un rato ya nombre; sonreír y ser cordial.
—E-está b-bien —dijo poco convencido, obviamente, de mi actuar. Luego de unos segundos se atrevió a devolver mi sonrisa, y me sentí realizada por ello. Salté en mis adentros y me estremecí al desviar la vista y ver como pasaba él por nuestro jardín.
— ¿A qué hora tenemos que ir a esa fiesta? —pregunté apresurada. Él me miró desconcertado por la pregunta repentina, pero luego dio un mordisco a una galleta de avena.
—A las cinco —con suerte alcanzaba a entender sus palabras, y como entenderlas si hablaba mientras masticaba la comida.
—Estupendo —claro, al parecer yo misma esperaba sorprenderlo, con mis cosas extrañas de momento. Y todo porque ver a su hermano me afectaba más de lo que esperaba—. Saldré a dar un paseo… nos vemos a las cuatro, acá mismo —asintió con la cabeza, y cuando estaba a punto de salir, tomó mi muñeca, y me obligó a voltear. Él ya estaba de pie.
—Mandé a avisar hace poco a Kevin que viniera por tí… —Dios… que considerado esposo tengo… ¡En el fondo es una buena persona! Unió nuestros labios en un beso lento, para luego desatarme de su mano y dejarme ir. Caminé a puerta de entrada, y la abrí. Al abrirla me encontré con un Kevin muy arreglado, aún acomodando su traje, y con unas hermosas flores blancas.
—H-hola —estaba nervioso, MUY nervioso, se podía asegurar con sólo oír su voz. Sonreí algo tímida, y de inmediato pude sentir aquel rubor acumulado en mis mejillas ¿Por qué me ponía nerviosa con sólo dirigirme la palabra?
—Buenos días Kevin —besó la loma de mi mano y fijó sus verdes y grandes ojos en mí. Adoraba aquel brillo especial que ellos poseían, ese que lograba hacerme quererlo cada día más.
— ¿Estás lista? —preguntó sin más rodeos, de una vez por todas. Sonreí y asentí con la cabeza agachada, no me podía permitir seguir así de sonrojada—. Entonces vamos —tomó mi mano y comenzó a correr como un niño pequeño feliz. Me agradaba su forma de ser, tan natural, tan poco falseada y sobre todo, con esa esencia a él mismo. No tenía idea de a donde iríamos, pero me daba igual si iba con él. Cosquillas molestosas aparecieron en mi pansa y pensé en detenerme, podía ser peligroso, pero luego analicé las cosas y… eso sólo me pasaba junto a él. Pero era imposible que fuese lo que todos dicen, yo no estoy enamorada aún, y menos me enamoraré ahora, que estoy casada.
Seguía con los pasos veloces y yo le seguía aún tomada de su mano. Me sentía fuerte, con energía y llena de alegría, todo eso y más junto a él. Estaba haciendo las cosas mal, pero no por eso dejaría de estar con él. Kevin tropezó con una planta y cayó sobre un montón de paja, por supuesto, las consecuencias fueron peores. Al tropezarse él, me caí también, sobre él, quedando a sólo centímetros de su rostro. Podía degustar su exquisita fragancia en mis papilas gustativas y la sensación era increíble.
—Este… yo… —no tenía idea de que decir, debería haberme quedado en silencio—. No sé que… —una repentina presión en mis labios me hizo callar. Por primera vez, sus labios suaves capturaban los míos en una armoniosa melodía. Su movimiento lento y parsimonioso me causaba sensaciones que nunca antes creía haber conocido… él estaba entregándome algo más que un beso, pero no podía distinguir qué. No podía saber si era un sueño, o era realmente la vida en sí. Lo estaba disfrutando, estaba entregándole mis labios, reservados para mi esposo pero a él… a él se los entregaba con amor. Se separó con lentitud y me miró a los ojos. Yo estaba aún atolondrada, no tenía idea de como proseguir con el día normal.
—Lo siento… no fué mi intención… — ¿porqué decía todo eso? ¿no lo deseaba tanto como yo?
—Kevin… no tienes que disculparte… yo… —me quedé en silencio. No podía decirle “yo lo disfruté”, claro, sólo una estúpida mujer con expresión de libertad, no una dama como yo.
— ¿Tú qué? —preguntó con ese hermoso tono de voz tranquilo.
—Yo… yo… yo no lo siento —ese estúpido rojo en mis pómulos se hizo presente de nuevo en ellos, sentía la acumulación de sangre en ellos, y un calor abundante.
— ¿Lo dices enserio? —no, mentira. Claro que lo decía de verdad… ¿era tan difícil de creer?
—S-sí —nerviosismo, ¿puedes abstenerte aunque sea un rato de esta situación?
—Yo… yo tampoco me arrepiento —volvía a acercarse, y yo me dejaría llevar una vez más. Sus dulces labios volvían a proporcionarme un exquisito elixir. Me debilitaba entre sus brazos, pero no dejaba de sentirme protegida. Nuestros labios probablemente ya comenzaban a tomar una pigmentación rosa.
Recordé unas palabras que había emitido Joseph… ¡Él estaba enamorado de una chica! Eso quería decir que… estaba jugando conmigo. Me alejé lentamente de él y pensé en todos los errores que habíamos cometido. Él defraudar a su amada, y yo a mi esposo.
—Kevin… ¡Esto está mal! —mi voz se tornaba algo desesperada, y él lo noto. Me apegó contra su pecho y me abrazó, otorgándome más protección.
—Yo… yo te quiero —mi corazón se aceleraba con aquellas palabras. Sentía que él lo decía con sinceridad, lo sentía de verdad, pero él amaba a otra persona, no era correcto que mis sentimientos entraran en juego.
—No quiero que juegues conmigo —me separé de sus brazos, para luego levantarme y mirarlo por última vez, con decepción. Él me miraba con tristeza y sorpresa, pero no lograría convencerme de mentiras de hombres. Comencé a caminar, el camino lo tenía grabado en mi mente, íbamos camino al lago. Quería tirarme en algún lugar a llorar, era tan poco lo que él había dicho… eran tan pocas sus acciones… y me herían como si fuesen millones. Estaba defraudada de él, a pesar de que él a lo mejor no entendiese, pero yo tenía todo muy claro, no permitiría que él me utilizara en sus ratos libres. Él me olvidaría pronto, me dejaría de ir a ver, y eso sería todo. La búsqueda de la mujer que había robado su corazón se había cancelado, no necesitaba más penas en mi corazón roto.
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~Subí porque no quería perder el día, mañana más noveleishoon si es que puedo, no les prometo nada, estoy muy involucrada con los estudios( estoy estudiando algo de english en vacaciones por internet y con mis libros .. necesito el english ademas me tengo que colar en la boda de que K.2 hehe). Las amo, bye!