TIERNA FUE LA TORMENTA CAP. 7.3
(T.N)__ se quedó mirando a Lucas; este le sonrió con timidez.
Lucas -Disculpa por haberme entrometido, pero yo soy muy curioso. No esperaba q escribieras a nadie.
Tu -Mi hermana y yo estamos muy unidas -explicó (T.N)__-. Aunque, al estar viviendo con nuestro padre, no puedo escribirle directamente, me hizo prometerle q le confirmara q había llegado sana y salva.
Lucas -¿Sabe por q viniste al Oeste – sonrió- y no se opuso a tu decisión?
(T.N)__ quería culpar a su hermana de todo esto, pero luego se arrepintió, a pesar de la terrible amargura q la invadía.
Tú -¿Qué podía decir ella señor Jonas? Stephanie conoce mi situación.
Lucas pasó eso por alto y prosiguió su razonamiento.
Parecía mayor de diecisiete años en la fotografía. Y luego creí q tú tenías más de dieciocho.
Tú -Eso es por q…
Se detuvo de repente. Justo a tiempo se dio cuenta de q debía tener la edad q Stephanie había mencionado en sus cartas. ¿Qué otras sorpresas se llevaría debido a las cartas q Stephanie había escrito a este hombre? Deseaba poder ver esas cartas antes de cometer algún error más grave.
Lucas – ¿Sí?
Tú -Por q soy alta -concluyó con dificultad-. Por eso siempre parecía mayor.
Lucas – No te gusta ser tan alta ¿verdad?
Casi se ahogó de la sorpresa. Ningún hombre había cometido la indiscreción de mencionar el tema. ¿Cómo se atrevía a preguntarle semejante cosa? ¿No le habían enseñado buenos modales?
Tú -No es q me desagrade -dijo para defenderse, aunque en realidad hubiese deseado contestarle de malas maneras-, pero lo cierto es q muchos hombres se sienten incómodos a mi lado por mi altura.
Lucas – No es mi caso.
Tú -Claro q no -Dijo terminante.
Él rió. La tomó del brazo y la llevó hasta la puerta.
-¿Salimos a caminar un rato? Tus tareas pueden esperar.
(T.N)__ pensó en lo audaz q era este hombre. Ni siquiera esperó q respondiera a esa invitación. Luego comprendió lo q le había dicho.
Tú – ¿A q tareas se refiere señor Jonas? -le preguntó desprendiéndose de él, q se vio obligado a detenerse y mirarla.
Lucas -Hay q arreglar el jardín, cortar la maleza, lavar la ropa, acomodar mi habitación… Tareas de ama de casa, señorita (T.A)__.
Pensó en negarse, pero el tono con el q la llamó “señorita (T.A)__” la hizo vacilar. ¿Estaba enojado? Era imposible saberlo.
Tú -No me había dado cuenta de q…
Lucas -Ya veo – dijo en tono conciliador-. Y haré concesiones por eso. Pero en mis cartas te advertí q la vida aquí no sería sencilla.
Tu pensamiento ¿Podía decirle q había pensado q él se refería simplemente al clima? Nunca se le había ocurrido suponer q la pondría a trabajar como si fuera una criada; sin embargo, parecía q, al menos de momento, esa sería su ocupación… Y no podía hacer nada para cambiar las cosas o él la enviaría de vuelta a Nueva York. La idea lw resultó muy tentadora, pero entonces recordó q tenía q dar una oportunidad a Stephanie. Ella no admitiría q tenía miedo de enfrentarse a su padre.
Logró esbozar una sonrisa, aunque en realidad lo q quería era llorar.
Tú -Caminemos, señor Jonas.
Él hizo una mueca y la tomó del brazo. Así, con un brazo sobre el otro y sintiendo la presencia de aquel hombre, (T.N)__ no advirtió adónde la llevaba hasta q llegaron al corral. Entonces se mostró disgustada y Lucas le preguntó:
-¿Qué ocurre?
Tú – No me agradan los caballos. Y menos todavía sus olores.
Lucas -Preciosa, en este rancho se crían caballos. Tendrás q acostumbrarte a esos olores.
Tú – No veo por q -contestó mirándole con suspicacia-. A menos q espere a q limpie el establo. Permítame decirle q…
Lucas – Un momento, nadie dijo nada acerca de limpiar el establo. Pero sí q cabalgarás…
Tú – No, no lo haré -contestó sacudiendo la cabeza.
Lucas -¿Me estás diciendo q no sabes cabalgar?
Tú -Exactamente.
Lucas -Tendremos q solucionar ese problema.
CAPITULO 7.4
A (T.N)__ no le gustaba la forma en q la miraba. ¿Estaba ansioso por enseñarle a cabalgar?
Tú -Me trajo aquí en una carreta. Puedo llevar las riendas.
Lucas – Pero esa carreta no es mía, sino alquilada, y hoy mismo Billy la llevará al pueblo.
Justo en ese momento, el vehículo en cuestión apareció delante del establo levantando nubes de polvo. (T.N)__ se cubrió los ojos y luego vio q ahora el indio aparecía vestido como un hombre civilizado, preparado para salir rumbo al pueblo.
Lucas advirtió su asombro y se sintió molesto. La pobre (T.N)__ estaba viviendo demasiadas cosas nuevas de repente.
Lucas -¿Siempre estás tan hermosa después de haber pasado toda la mañana en la cocina?
Tú -Se está burlando de mí, señor Jonas. Le confieso q es la primera vez en mi vida q paso toda la mañana en una cocina.
Sin darle tiempo a responder, la llevó a la plantación de algodón.
Allí dominaba una agradable sombra y la brisa se llevaba los olores del establo. Había un banco para dos personas, pero él no se sentó a su lado sino q apoyó su pie sobre el banco y el brazo sobre la rodilla. Así su figura parecía aún más imponente.
(T.N)__ movió la cabeza para mira a Lucas y este la sorprendió con un beso. Trató de apartarse, pero él la tomó de los hombros para q no se resistiera y la obligó a q lo mirara a los ojos y viera q sentía.
Entonces ella advirtió q sus ojos eran suaves. Lucas le acarició los hombros y el cuello. (T.N)__ cerró los ojos y movió los labios en actitud provocativa hasta q el aceptó el desafío y dejó q su lengua entrara en esos labios .
(T.N)__ gritó sobresaltada.
Tú -¡Señor Jonas!
Nunca la habían besado así. Se sentía tan ingenua… Pensar q había estado a punto de entregarse en cuerpo y alma con Antoine y casi no sabía besar. Ni siquiera Antoine la había besado así.
El recuerdo de Antoine le trajo a la memoria una sensación de furia ya dormida. Todos los hombres eran iguales. Nunca daban nada honestamente. Siempre exigían algo a cambio de sus palabras galantes. En su caso, siempre habían deseado su dinero o su cuerpo. Ahora podía agregar algo más a esa lista: servidumbre. Lucas Jonas buscaba una sirvienta para toda la vida, q, por añadidura, tuviera un cuerpo bonito. No había forma más delicada de decirlo.
Tú -Creí q anoche habíamos llegado a un acuerdo, señor Jonas -dijo con frialdad.
Lucas -Considerando q… -hizo una pausa intencionada y mostró una sonrisa burlona-, ¿no crees q podrías llamarme Luke?
Tú -No. Y habíamos hecho un pacto -le recordó- q usted se empeña en ignorar.
Sus ojos brillaban como los de un niño travieso.
Lucas -No, señorita. Si mal no recuerdo, dijiste q necesitabas tiempo para conocerme y sentirte cómoda conmigo. Pero parece q ya te sientes cómoda, así q… -dijo encogiéndose de hombros.
Tú – Un día de gracias no es lo q tenía en mente.
Lucas -No sé a q se debe tanto alboroto. ¿Te asusto? ¿Es eso?
Tú – No estoy segura.
Lucas -Bueno al menos debo admitir q eres honesta.
“Si tu supieras…”, se dijo para sus adentros. Lo vio acercarse al corral. Uno de los caballos se le aproximó al ver su mano extendida. (T.N)__ observó cómo, a pesar de la ropa se adivinaba la fortaleza de su cuerpo. Sus piernas eran largas y musculosas también.
Tú – Es q no lo conozco -dijo de repente.
La miró un instante y volvió a concentrarse en el caballo.
Lucas -¿Quieres q te cuente la historia de mi vida? Creo q es comprensible q desees saberla. Después, tal vez. Ahora tengo q volver al trabajo.
¿La estaba echando? Claro q sí. ¡Qué tirano! Igual q su padre, aunque Lucas no era tan violento como el señor (T.A)__.
Este hombre sabía cómo ser arrogante, y eso lo hacía todavía más imprevisible.
(T.N)__ reconocía q ella también era arrogante, y lo consideraba un defecto. Dos personas arrogantes solo podían discutir. Se repetiría la historia de sus padres.
La verdad es q, si lo q ella estaba buscando era un esposo -aunque no estaba muy segura-, Lucas no sería el elegido. Gracias a Dios, a situación no era tan desesperante.
Esta entrada fue escrita el Miércoles 1 de Julio del 2009 a las 5:46 y esta guardada en Webnovelas. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada con RSS 2.0 feed. Comentarios y pings estan actualmente cerrados.





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